Propuesta para el Nombramiento del Malecon de Santo Domingo como Tesoro del Patrimonio Cultural Material

Dolores Vicioso,
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Malecón de Santo Domingo

El Malecón de Santo Domingo es una avenida de 4 carriles de aproximadamente 14 kms en orientación oeste-este-oeste que bordea la costa sur de la capital de la República Dominicana. Por su participación pasada y contínua en la vida cultural de prácticamente todos los residentes y visitantes a Santo Domingo merece ser escogido tesoro de patrimonio cultural material en el concurso que organiza el Bureau Internacional de Capitales Culturales.
http://www.cac-acc.org/vota.php

El Malecón data desde la reconstrucción de la ciudad luego del devastador Ciclón San Zenon en el 1930, con los trabajos iniciándose en el 1931. El Ingeniero Jose Ramon Baez Lopez-Penha haría los trazados y la construcción la realizaría la Concretera, C. Por A., de Francisco Martínez Alba, quien luego haría la Avenida de las Américas.

El Malecón es una extensión de lo que era el Paseo Padre Billini (que databa del 1905), y que era la vía más al sur que bordeaba la Ciudad Colonial. Al nuevo tramo se le daría el nombre oficial de Av. George Washington el 23 de febrero de 1936.

Durante los años 50 se continuaría la extensión de la vía para incluir el Parque Eugenio Maria de Hostos y el Hotel Jaragua manteniendo la línea a través de los bancos que han servido a tantos.

En el 1968 la vía se llevaría hasta el Puerto de Haina con la sección conocida por Autopista 30 de Mayo que intersecta con la Prolongación Independencia (otrora Carretera Sánchez) y la Avenida Luperon. Aunque sus tramos tienen diferentes nombres, para los ciudadanos de la ciudad y los visitantes siempre ha sido El Malecón.

El Malecón acoge el gran carnaval de República Dominicana todos los años en marzo. En julio, allí tiene lugar el Festival de Merengue. El Malecón es foco de las celebraciones navideñas y de Año Nuevo con las presentaciones artísticas en sus plazas aledañas y en la misma avenida para lo cual, como sucede en otras épocas de espectáculos, se cierran ciertos tramos.

Es en sí una colección de sitios históricos, con varias secciones de las murallas coloniales de la ciudad. Sus monumentos conmemoran importantes hechos de la vida nacional. Allí está el Fuerte San Gil, la Columna Conmemorativa al Naufragio de la Balandra Aurora, el Monumento a la Independencia Financiera, el Obelisco de Santo Domingo, el Monumento a Fray Antón de Montesinos, reconocido como el primer defensor de los derechos humanos en las Américas, y el monumento a los que mataron al Dictador Trujillo.

Es el rostro de la ciudad, y espejo de migraciones. El inicio de la incursión de los dominicanos en la gastronomía de Italia, se da allí con la llegada e instalación del Restaurante Vesuvio por la familia Bonarelli en los 50s, que por años sería la primera opción para reuniones familiares hasta cuando sería descubierto también por nuestros visitantes e iniciarían con una gastronomía dominicana como complemento.

Aunque en sus inicios acogió estancias de familias pertenecientes a la clase alta, más luego el Malecón se tornaría una vía de uso mixto con la construcción de grandes hoteles y torres de apartamentos de lujo para los que querían tener más tiempo para la contemplación de las bellas vistas.

El Malecón temprano en la mañana es un remanso de paz que trae sanidad mental a los residentes de una ciudad que puede mas veces ser caótica que tranquila.

Cocotales, palmeras, árboles de uvas de playa y almendras y algún que otro pino predominan. Pero más bien, la foresta del litoral sirva para enmarcar las vistas tanto del litoral al suroeste del Puerto de Haina en su lateral oeste, o del Puerto de Santo Domingo en su lateral este, y de las apacibles o bravas aguas del Mar Caribe. El arbolado en varios de los tramos crea las condiciones para horas de contemplación al mar o a las personas que pasan por la vía. Con el paso de las horas, la vía se convierte en una de enlace, más en la noche retorna su capacidad de esparcimiento.

Las vistas con el rejuego del bravo o tranquilo oleaje rompiendo contra la roca costera crean una sensación de paz y tranquilidad que es parte integral de la vida del capitaleño. Bajar al Malecón ha sido parte de la vida de todos. Ver el esplendor de los atardeceres o amaneceres es parte de la cultura del capitaleño. La vistas son espectaculares, desde el horizonte de los rascacielos que marcan la ciudad, o de las murallas, o del Faro a Colón.

La oferta del Malecón es reflejo de la ciudad. En su extremo oeste la caótica feria de ropa usada los domingos, y más al este la Casa de España y la Universidad del Caribe, la Feria Ganadera y la Pista de los Go-Karts. Varios restaurantes seguirían al Vesuvio, entre ellos también el Chalet Suizo, Adrian Tropical, Parrillada D’Luis, La Llave del Mar han sido y son parte del Malecón. Allí quedan también las oficinas y la fábrica misma de la Cervecería Nacional Presidente. El helipuerto de la ciudad es parte de su entorno.

La moderna edificación de la Suprema Corte de Justicia mira sobre la Avenida desde el Centro de los Heroes (1955), el contorno de oficinas gubernamentales que incluye el Congreso Nacional y el Ayuntamiento, la Iglesia de la Paz varios de los edificios que fueron diseñados por Guillermo González, considerado el “Padre de la Arquitectura Moderna en Santo Domingo”. Allí el Pabellón de las Naciones (La Bolita del Mundo) del arquitecto dominicano José Amable Frometa Pereyra es una escultura que ha venido marcando la ciudad.

El Colegio Loyola, antiguo Pabellón de Espana, durante la Feria de la Paz y Confraternidad en 1955, fue construido por Javier Barroso, el mismo arquitecto a quien se le confiaría la reconstrucción del Alcázar de Colón.

El Ministerio de Relaciones Exteriores está ubicado junto a ella para impresionar a los visitantes distinguidos con tan regias vistas. Su misma edificación es una joya de arquitectura, construida por el famoso Antonín Nechodoma y el dominicano José Caro Alvarez entre 1912-1930.

El cine mas lujoso de la ciudad en el Malecon Centro se ubicó allí. Y más adelante, se encuentra el mismo Ministerio de Cultura.

La mayor concentración de hoteles del país, allí congrega. Las palmeras vetustas hacen guardia frente a los hoteles junto a los cocheros y sus caballos que esperan por los turistas para darles su paseo junto a este tesoro de la capital.

Los obeliscos son entre los monumentos más fotografiados de la vía, pero igual ahora la nueva Plaza Juan Baron busca dar acogida de noche a miles de dominicanos con su programa de actividades. El Malecón es la plataforma y escenario para la vida cultural de la ciudad.

No hay avenida en la ciudad del que los residentes no tengan mayores recuerdos – sean de romances, de vuelos de chichiguas, de paseos en familia, de paseos en reflexión para ver nuestro Mar Caribe. Allí fuimos para ver el carnaval con nuestros padres, a paseos con enamorados, y las fiestas en la calle, pero también están los que vuelven para las tranquilas caminatas y tertulias, especialmente los de más de 60 años.

El Malecón es por lo que es y también por donde lleva. No se lo guarda toda ella sino que comparte, y desemboca en la preciosa Avenida del Puerto y más allá nos lleva a la Ciudad Colonial misma y luego a la Autopista Las Américas, o es vía de enlace con las regiones suroeste del país.

No tengo dudas de que el Malecón de Santo Domingo merece un sitial como uno de los siete tesoros de patrimonio cultural material de Santo Domingo. Y lo merece para recordarle a los ciudadanos que no deben darlo por sentado de que es y siempre estará. El Malecón necesita ahora de nuestro cariño y empeño. Pensamos que recibir este reconocimiento pudiera hacer volcar los ojos de todos para que lo volvamos a ver ahora con sus carencias, en la perspectiva histórica y cultural que le merece mejor suerte.

Con problemas de iluminación y seguridad, el Malecón necesita sacudirse de su presente seudo-abandono y ponerse su traje de ser una de las vías más bellas del mundo que acoge el acervo cultural de la ciudad de Santo Domingo. Un paso positivo en esa dirección es votar por su reconocimiento como uno de los 7 tesoros de patrimonio cultural tangible de Santo Domingo.
http://www.cac-acc.org/vota.php